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viernes, 28 de febrero de 2014

Esquelas para morirse de risa

1. "Fue un buen hombre, un buen esposo, un buen padre (...) Y también un gran cocinero. ¡¡¡Te vas sin dejarnos la receta de la paella de escabeche!!!". Publicada en ABC el 30 de octubre de 2013.

2. Fiestuki post mortem. Publicada en el Diario Vasco en agosto de 2011.

 3. Se fue con su dignidad y con la pena de no poder votar a Zapatero. Publicada en El País en febrero de 2008.

4. "Amaba todo de la ciudad de Nueva York, excepto el New York Times". Publicada en el New York Times, el 2 de febrero de 2013.

5. "Manolo, no nos esperes levantado, ya iremos llegando... tú a tu aire". Publicada en ABC, el 14 de febrero de 2010.

6. Venganza post mortem. La esquela en la que Soledad Hernández Rodríguez parece que perdona a sus familiares por el daño que le han hecho. Aunque sólo lo parece. Su venganza se extendió hasta su lápida, en la que hay grabado un mensaje en el que puede leerse "Dios hará justicia con los que te hicieron daño". Publicada en ABC, en septiembre de 2012.

7. Para los que dicen que la vida es muy corta. Nos queda la duda de si 'Coronel' es solo su apellido o es otro cargo más que sumar a la lista. Publicada en ABC, el 29 de agosto de 2000.

8. Debió ser un tipo interesante este teilhardiano octogenario, estudiante de psicología traspersonal. Publicada en ABC, en julio de 1998.

9. Tampoco se queda atrás este "príncipe del Brasil y artista ibérico de fabuloso espíritu". Publicada en ABC.

10. Nos despedimos con la esquela de un grande como Miliki, rogando una sonrisa por las almas de todas estas personas.

http://google.com/newsstand/s/CBIw9NeI8gg

viernes, 26 de diciembre de 2008

Parece que cada vez un mayor número de personas pide ser enterrada en compañía de sus teléfonos móviles. Aunque no hay estadísticas fiables, empieza a ser algo fuera de lo extraordinario en ciertos países de influencia anglosajona, entre ellos EE.UU.

"He escuchado casos de gente que pide que le entierren con el iPod o incluso con el manos libres Bluetooth en la oreja", comenta Ed Defort, editor de la revista American Funeral Director.

Hay varias explicaciones para el comportamiento. Desde el deseo de familiares o amigos de dejar en el ataúd recuerdos y objetos personales —una costumbre común a lo largo de la historia de a humanidad, pero que hasta ahora no tenía componente tecnológico-, hasta la necesidad de expresar el deseo de mantenerse comunicado con aquellos que han fallecido.

MSNBC cita el caso de abogado John Jacobs de Nueva York. Su viuda no sólo pidió enterrarlo con el teléfono cargado con batería completa, sino que ha mantenido el contrato con la operadora para poder llamar periódicamente y "hablar" con el fallecido —ahora que la batería se ha agotado, las llamadas saltan directamente al buzón de voz-.

Noticia aparecida en ElMundo.es